Guía completa Riviera Maya (I parte)

La costa mexicana es uno de los reclamos turísticos más fuertes en todo el mundo. Muchos son los que llegan a la Riviera en busca de sol, playa y relax. Desde cualquier punto del mundo, los foráneos tienen al destino mexicano entre los predilectos de su lista. Sin embargo, y como cualquier destino del globo, hay que tener en cuenta algunos puntos antes de desembarcar en este lugar de postal. Nosotros te los detallamos, punto por punto, para que no te den gato por liebre (tener muy en cuenta que estos datos son de agosto-septiembre de 2017).

Aeropuerto de Cancún

El aeropuerto de Cancún es la primera prueba de fuego que debes superar en tu travesía por la Riviera. No menos de una treintena de “agentes turísticos” estarán esperándote en el trayecto que separa el control de aduanas de la salida del aeropuerto (van entre comillas porque no parecen ser oficiales e intentan venderte todo lo vendible). Intentarán convencerte de que lo mejor es tomar un taxi, pero no les creas. Siempre hay un autobús al destino que elijas. Nosotros, por ejemplo, nos hospedábamos en un hotel de Playa del Carmen, así que tomamos un autobús de la empresa ADO, que nos costó 178 pesos mexicanos por persona y trayecto. Su caseta está justo a la salida de aduanas y se puede pagar en pesos mexicanos (a nosotros nos intentaron timar diciéndonos el precio en dólares). Respecto a Uber, supuestamente tuvieron un conflicto con los taxistas y operan esporádicamente (un “agente turístico” nos dijo que podías tener problemas si lo tomabas y un taxista se daba cuenta). No intentamos tomarlo, aunque en el aeropuerto Saba señal de tener autos disponibles en los alrededores.

Respecto al cambio de divisas, el aeropuerto ofrece el peor cambio de toda Riviera Maya (en la época en la que fuimos nosotros, ofrecían dos pesos menos por dólar que en Playa del Carmen, por ejemplo), así que no te conviene cambiar tu dinero aquí. Es recomendable que lo hagas en la zona en la que te alojarás (Cancún, Playa del Carmen o Tulum).

Hotel

Si hay algo de sobra en la Riviera Maya son los hoteles. Tienes miles dónde elegir, con una concentración especial en Cancún, Playa del Carmen y Tulum (y en el camino que separa a cada una de ellas). La mayoría de All Inclusive tiene carteles en la autopista que señalizan su posición. Nosotros optamos por uno en el centro de  Playa del Carmen: Aventura Mexicana. Su precio era algo más asequible que los “todo incluido” de la Riviera y ofrecía desayuno, aparte de una buena ubicación en Playa del Carmen. Algo a tener en cuenta, es que realizamos una primera reserva de días por Booking, alargándola posteriormente por teléfono. Decidieron tomar nuestra tarjeta de Booking y hacer el cobro total de esta segunda reserva. Mucho ojo con esto, ya que en este hotel es una práctica habitual y puede que haya otros en la Riviera (no nos extrañaría nada) que hagan lo mismo.

Auto

Si eres de los que prefiere que lo lleven a todos lados y no estarse preocupando de mirar dónde ir, buscar, aparcar y conducir, puedes pasar al siguiente punto. La Riviera se presta a eso. Hay miles de excursiones y no faltará gente que te las ofrezca. Sin embargo, si eres de los que quiere alejarse, en lo posible, del rebaño turístico, lo mejor es alquilar un auto, ya que las líneas de autobuses entre zonas turísticas son más bien escasas. Nosotros alquilamos en Mex Rent a Car, donde la semana de alquiler nos salió unos 155 dólares (más unos 36 dólares adicionales por entregarlo en el aeropuerto de Cancún). Sólo tienes que tener mucho cuidado de a cuánto te toman el cambio del dólar en el día. Por ejemplo, Mex Rent a Car lo tomaba 3 pesos por encima del oficial. En sumas pequeñas no hay mucha variación, pero en cantidades grandes, la diferencia puede ser notoria. En México todos los cobros se te hacen en pesos mexicanos, aunque en el cartelito de lo que hayas comprado esté en dólares. El quid de la cuestión es a cuánto te toman ellos el dólar. Así que tenlo en cuenta si reservas por web.

Playas

Una de las cosas más hermosas de la Riviera son sus playas. Arena blanca, agua cristalina, palmeras… y precios. Aunque, en teoría, todas las playas son gratuitas (si estás en una nadie te puede sacar), los accesos a las mismas son privados. Fue una de las cosas más frustrantes de la zona. La mayoría de playas tienen un acceso pavimentado propiedad de algún hotel, pero según nos reveló un taxista, hay muchas que cuentan con un acceso totalmente gratuito. En la mayoría vas a tener muy complicado encontrarlos (nadie te dice nada, todos te mienten, parece una broma muy bien orquestada), así que es muy posible que termines accediendo a pagar por entrar a alguna.

Las gratuitas son Cancún, Playa del Carmen o Tulum (no hacer caso al estacionamiento de las ruinas, que te dirá que no hay acceso a la playa de manera gratuita). Akumal es gratis, pero aparcar cerca de la calle es imposible sin pagar, y Playa Paraíso tiene un acceso alternativo pero nosotros no conseguimos encontrarlo. La única por la que pagamos entrada fue Xpu-Ha (30 pesos mexicanos por cabeza), y nos pareció hermosa.

Akumal

Otra de los atractivos de la Riviera Maya es su flora y fauna. Su clima tropical y su enclave privilegiado le permiten gozar de un paisaje variopinto y salvaje. Fruto de esto, Akumal es testigo de cómo muchas tortugas (mirar especie) llegan a su costa a alimentarse, algo que aprovechan los turistas para nadar a su lado y sentirse en contacto con la naturaleza.

Hasta aquí, todo maravilloso. Pero, ¿cómo iban a desaprovechar los lugareños un lugar tan estratégico para hacer dinero? Efectivamente, en la Riviera, si existe, está explotado. En este caso, lo primero que notarás es que resulta imposible aparcar sin pagar. Nosotros persistimos en la misión y estacionamos enfrente de una casa al pasar los aparcamientos “pagos”. Hablamos con el hombre que trabajaba allí y nos aceptó unas cervezas a cambio (él nos regaló un coco, así que no fue mal trato). Si les da la cara, les animo a hacer lo mismo.

Respecto a la playa, no tiene nada diferencial… salvo las tortugas. Verlas cerca es toda una experiencia y si eres fan del snorkel, merece la pena que esta playa esté en tu ruta de la Riviera. A la entrada de Akumal verás varios chicos intentando venderte que es obligatorio el uso del chaleco salvavidas y las gafas de snorkel. ¿Y a que no sabes? ¡Ellos te lo prestan por un módico precio! No les creas y no pagues lo que piden. Si no tienes gafas de snorkel, puedes ir a algún Walmart o Mega  y adquirirlos por menos de 270 pesos mexicanos. Mucha gente pica con el chaleco salvavidas, pero nosotros ignoramos lo que nos dijeron y no pasó absolutamente nada. Nadamos junto a las tortugas y disfrutamos de su presencia.

Cenote Suytun

Si las playas son hermosas, poco más puede añadirse cuando hablamos de los cenotes. Reductos mágicos en las profundidades de la tierra, con aguas de color celeste, peces y una estampa de película. La mayoría forman parte de excursiones “atrapa turistas” y tienen una afluencia grande, por lo que se hace incómodo transitar por ellos. Sin embargo, el cenote Suytun, es una de las excepciones que merecen ser tenidas en cuenta.

Justo antes de entrar a Valladolid, encontrarás una salida que te lo marca. Hay una especie de complejo con bungalows en el que te cobran 70 pesos mexicanos para entrar (aunque en realidad es para que luego los cambies por una consumición en el bar). El lugar es mágico, solitario y encantador. Nosotros estuvimos varios minutos solos y fue una experiencia única. Además, otra de las ventajas es que parece tener un horario distinto al resto de cenotes (casi todos cierran a las 18:00), ya que permanecimos en él hasta cerca de las 18:30, y después seguía llegando gente. Es la mejor hora para visitarlo.

Una de las maravillas del mundo
El Templo de Kukulkan, iluminado en la noche mexicana

Chichén Itzá

Los mayas dejaron multitud de restos arqueológicos en todo México, pero dentro de todos ellos sobresale Chichén Itzá, uno de los mayores reclamos turísticos de la península de Yucatán. Tal es su grandiosidad que el Templo de Kukulcán, la edificación que custodia el centro del complejo maya, fue nombrada como una de las 7 maravillas del mundo moderno.

Es de obligada visita, pero como en toda nuestra guía, recomendamos hacerlo de manera alternativa. Casi todos los turistas eligen ir durante el día, aguantar el tedioso calor y las aglomeraciones de personas. Sin embargo, hay una opción más original para visitar la joya de Yucatán: el tour nocturno. Para ser uno de los afortunados, sólo tienen que ingresar aquí y reservar sus entradas. No crean a nadie que se los intente vender fuera del sistema, ustedes pueden comprar los boletos sin ningún problema. De lunes a sábado tiene un costo de 453$ por persona, pero los domingos el precio desciende hasta los 225$.

Este recorrido bajo las estrellas incluye, además de la tranquilidad de gozarlo con menos gente, una audioguía que te explica la historia de cada punto de Chichén Itzá y una proyección final de 25’ sobre una de las caras del Templo de Kukulcán contando la historia maya. Uno de los espectáculos más especiales que vimos en nuestra vida.

Cozumel

La Riviera Maya también ofrece muchas islas que visitar en su estancia en la costa mexicana: Holbox, Islas Mujeres, Contoy… suponen una alternativa más para el foráneo que quiera explorar más allá de la costa. En nuestro caso, elegimos la isla de Cozumel para pasar un día de los que pasamos en la Riviera, aunque tememos decir que no fue una grata experiencia.

Lo primero que tuvimos que mirar fue, obviamente, el barco de Playa del Carmen hasta Cozumel. Fue el primer problema a enfrentar, ya que todos te ofrecen billetes para ir, pero todos al precio que quieren. Una vez más, el turista es el blanco de todas las mentiras y los billetes aumentan y descienden de 100 en 100 dependiendo de quién te los venda. Nosotros optamos por ???, con un precio de 140$ ida/vuelta por persona. Fue la opción más económica que encontramos y el servicio no se resiente en lo más mínimo.

Durante el trayecto te proyectan a un mexicano contándote las ofertas y bondades de Cozumel… en bucle. Te recomendamos que te pongas los auriculares, leas un libro o, simplemente, te eches una cabezadita antes de llegar a tierra. Porque después te espera el “pasillo del turista”. ¿Recuerdan lo que vimos cuando llegamos al aeropuerto de Cancún? Bueno, pues en la recta que separa al barco de la carretera en Cozumel, hay más vendedores que metros cuadrados. Alquiler de autos, excursiones, hoteles, artilugios… jamás vi una aglomeración mayor de caza turistas y con una vehemencia tan grande.

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